La vida da que pensar. Ni Jack London fue tan directo en "Por un bistec".
¿Casualidad?: Quizás no fue la primera vez que se había escaqueado sin pagar...e iba a repetirlo, pero esta vez, no hubo otra vez, y se murió.
O quizás sabía que esa iba a ser la última posibilidad de recordar antiguos sabores, grabados a fuego en su paladar: el menú de su boda. Fue hace 30 años... cuando ella aún vivía...y soñaba una vida guay. ¿Fue así quizás? Con el langostino acunado en su boca, cerró los ojos y la vio blanca y radiante... y solo entonces dejó, para siempre, de ser un mendigo.
Horas más tarde el forense certificó su nombre, mientras un camarero se justificaba con su jefe: "En verano vienen todos tan desaliñados de la playa que..¡¡¡". Y al periodista le pareció una buena historia. Ocurrió en Valencia.
MUSICA INSPIRADA: Desayuno con Diamantes, de Henry Mancini



La música, acojonante, y la historia, muy del siglo 21, propia de la era globalizante a la que nos vemos abocados
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